STAR WARS

Una saga imprescindible, tanto para los amantes de la ciencia ficción como los amantes del cine en general, que ha marcado un antes y un después en la historia; y no solo me refiero a la historia del cine. Son muchos los que han trabajado en ella, pero es a una sola persona a quién le debemos esta magna obra. Ese alguien es, como no, George Lucas, el creador de todo esto y que ha dedicado toda su vida a esta saga. Esta es su historia.


LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (1977)

La historia, tal y como se indica al principio, tiene lugar hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana. Dicha galaxia está bajo el poder de un poderoso imperio que domina sus muchos sistemas con mano de hierro y al que solo hace frente una alianza de rebeldes leales a la antigua república. Desde una base secreta situada en la cuarta luna del planeta Yavin, han logrado su primera victoria contra la flota imperial. No obstante, el impero ha construido la que será su arma definitiva, la Estrella de la Muerte, una gigantesca estación espacial capaz de destruir planetas enteros. No obstante, la princesa Leia Organa, una de las líderes de los rebeldes, logra robar los planos de esa estación y trata de llevarlos a la base rebelde. Sin embargo, su nave es interceptada por Darth Vader, el siniestro lugarteniente del emperador. Antes de ser capturada, Leila logra guardar los planos en la memoria del androide R2-D2, al cual envía, junto con al androide C-3PO, al desértico planeta Tatooine, donde se encuentra Obi-Wan Kenobi, un caballero Jedi que sirvió a la antigua república. No obstante, los androides terminan en manos de Luke Skywalker, un joven que vive en una granja con sus tíos. Pero el imperio les ha seguido la pista hasta allí y mata a los tíos de Luke, quién logra escapar junto con los androides y Ben Kenobi, un viejo ermitaño que resulta ser Obi-Wan Kenobi. Tras lograr escapar del planeta con ayuda del contrabandista Han Solo y el compañero de este Chewbacca, viajan, a bordo de la nave de estos últimos, el Halcón Milenario, hacia Alderaán, el planeta natal de Leia. Pero, una vez allí descubren que el planeta ha sido destruidos y se topan con la Estrella de la Muerte, donde Vader tiene a la princesa prisionera.

George Lucas era un joven californiano despreocupado y apasionado de las carreras de coches hasta que, en 1962, sufrió un terrible accidente de tráfico que le llevó a estar mucho tiempo postrado en una cama de hospital. Este accidente cambió su vida, haciéndole mas prudente y responsable y le hizo reorganizar su futuro.
En el hospital, durante su convalecencia, entró en contacto con un libro que llegó a apasionarle. Se trataba de El Héroe de las Mil Caras, la obra de culto de la fantasía y la mitología de Joseph Cambell. Este libro se convertiría en todo un referente para este joven que había crecido leyendo cómics y viendo seriales de Flash Gordon o Buck Rogers y, en el futuro, influiría mucho en la elaboración de la que sería su obra cumbre.

Tras salir del hospital, Lucas estudió en la escuela de cine de la Universidad del Sur de California y dirigió varios cortos antes de dirigir su primera película, la cinta de ciencia ficción THX-1138 (1971) –versión alargada de uno de sus cortos –, la cual le produjo su gran amigo, el también cineasta Francis Ford Coppola, con quién había fundado, en 1969, la productora American Zoetrope. Él y Coppola se conocieron durante el rodaje de Rainbow de Finian (1968), dirigida por este último; rodaje al que Lucas pudo asistir gracias a una beca de aprendizaje de la Warner.

No obstante, THX-1138 no obtuvo mucho éxito y esto hizo que él y Coppola, aunque siguieron siendo amigos, se separaran de forma profesional. Coppola se metió en la producción de El Padrino (1972) y Lucas se separó de American Zoetrope y fundó su propia productora, Lucasfilm Ltd., con la que pretendía producir él mismo sus propias películas. Poco después, logró llegar a un acuerdo con United Artist para realizar dos películas. Una era una película muy autobiográfica sobre coches y la juventud de principios de los años 60, la otra era un proyecto de ciencia ficción que llevaba tiempo desarrollando y que surgía de un proyecto frustrado para realizar una versión cinematográfica de su amado Flash Gordon que tuvo que desechar en vista de que le sería imposible conseguir los derechos del personaje.

No obstante, la United Artist rompió su acuerdo y, tras el rechazo de otros estudios, ambos proyectos fueron, finalmente, recogidos por Universal Pictures. No obstante, esta solo dio luz verde al primero de los proyectos, el cual se convirtió en la película American Graffiti (1973), su segunda película como director -volviendo a contar con Coppola como productor -, la cual obtuvo un notable éxito que le hizo un pequeño lugar dentro de la industria. Pero, antes de que esta se estrenara, Lucas empezó la búsqueda de un estudio con el que poder sacar adelante su proyecto de ciencia ficción, al que tituló The Star Wars.

En mayo de 1973 escribió un tratamiento de 14 páginas titulado The Journal of the Whills que trató de vender a los grandes estudios de Hollywood. Sin embargo, este fue continuamente rechazado. En aquella época de pesimismo y agitaciones sociales primaban las películas mas realistas y un film de ciencia ficción y fantasía no tenía mucho lugar entre las grandes producciones. Además, la historia no terminaba de convencer a los ejecutivos.

Lejos de desanimarse, Lucas logró entrevistarse con Alan Ladd Jr., hijo del actor Alan Ladd, que era jefe de asuntos creativos de la 20th Century Fox. A Ladd tampoco le convencía la historia, pero si veía un gran potencial en Lucas. Por ello, invirtiendo mas en él que en la película, convenció a la Fox para que le dieran una oportunidad y se prestó a mediar en las negociaciones entre el estudio y él. Lucas logró que la Fox aceptara distribuir el proyecto e invirtiera 11 millones de dólares en tal –una suma muy alta por aquella época –. A cambio, Lucas renunció a su sueldo y se comprometió a que la película hiciera un cantidad específica en la taquilla.

Aunque, ahí no quedó la cosa. A parte de asegurarse un alto porcentaje en los beneficios (un 40% de los ingresos brutos, creo), Lucas logró que le dieran los derechos de exclusividad en la realización de secuelas y la totalidad de los beneficios obtenidos con el merchandising. El estudio aceptó en lo primero creyendo que la película no tendría mucha repercusión y en lo segundo porque, por aquel entonces, el merchandising no resultaba una buena fuente de ingresos.

Lucas comenzó a escribir el guión de la película en 1974, llegando a escribir un borrador de mas de 200 páginas que, debido a su extensión, decidió dividir en tres partes, desarrollando la primera y guardándose las otras dos para futuras secuelas. El guión sufrió un sin fin de reescrituras y cambios; por poner un ejemplo, Luke Skywalker, el joven protagonista, comenzó llamándose Luke Starkiller y, al principio, era un viejo maestro Jedi de mas de 60 años. Incluso el concepto de La Fuerza –el poder de los Jedis –, cambió varias veces y muchos personajes fueron desechados y vueltos a recuperar. Poco a poco, Lucas logró sacar el guión adelante e ir formando su historia.

El primer personaje que creó fue al villano principal, el mítico Darth Vader. Para crearlo, Lucas se inspiró, entre otras cosas, en dos villanos de cómic. Uno era el Doctor Muerte, el famoso archienemigo de Los 4 Fantásticos, y el otro era Darkseid, el enemigo de los Nuevos Dioses.

Son muchas las cosas en las que Lucas se inspiró a la hora de crear la historia y escribir el guión. A parte del ya mencionado libro El Héroe de las Mil Caras, Lucas cogió elementos de los cómics y los seriales de Flash Gordon y Buck Rogers, las novelas de espada y brujería o las películas de samuráis del gran Akira Kurosawa; especialmente, La Fortaleza Escondida (1958) donde, entre otras cosas, se inspiró para crear a R2-D2 y C-3PO en la figura de dos criados que aparecían en ese film y que tenían una relación muy parecida a la de los dos robots.
Al mismo tiempo que escribía el guión, el artista Ralph McQuarrie realizó varios bocetos de arte conceptual para acompañar a la presentación del guión al estudio y terminar de convencer a la Fox para dar, definitivamente, luz verde al proyecto -debajo de este párrafo os dejo unos cuantos de sus dibujos -. Lucas quedó muy maravillado con los dibujos de McQuarrie, viendo que había sabido reflejar muy bien el universo que él estaba creando. Con su guión y esos dibujos, se preparó para sacar la película adelante. Sin embargo, se encontró con un problema a la hora de llevar todo eso a cabo: los efectos especiales.

Por aquel entonces, no existían las empresas de efectos especiales y, para colmo, la Fox, al igual que otros estudios, había suprimido su departamento de efectos especiales. Esto llevó a Lucas a fundar, en 1975, su propia empresa de efectos especiales, Industrial Light & Magic (ILM), en un almacén cercano al aeropuerto de Van Nuys con varios talentos provenientes de la publicidad que soñaban con trabajar en el cine. De entre todos estos talentos se encontraban futuras figuras hoy consagradas de los efectos especiales, como Phil Tippett, o del mundo de la animación, como los fundadores de Pixar, el estudio responsable de Toy Story y otras genialidades.

En los meses previos al inicio del rodaje, Lucas comenzó a reunir al reparto del film. Desde el primer momento, supo que no quería a grandes estrellas ni actores muy famosos para los personajes principales. Por ello inició un exhaustivo casting junto a su amigo Brian de Palma quién, por entonces, se encontraba buscando actores para la película Carrie (1976). Ambos auditaron casi a la vez a los interpretes de sus respectivas películas y muchos de los actores y actrices rechazados por De Palma luego eran auditados por Lucas y viceversa.

Actores como Christopher Walken, Nick Nolte, Kurt Russell o John Trevolta fueron tanteados para los respectivos papeles de Luke Skywalker y Han Solo. Para Luke, Lucas se fijó en un principio en Willian Katt –quién, años después, se haría famoso gracias a la serie El Gran Héroe Americano –, pero este fue descartado y terminó en el reparto del film de De Palma. El elegido fue, finalmente, Mark Hammill, un joven actor proveniente de la Tv. Para Han Solo, Lucas se negó ha hacer pruebas al actor Harrison Ford, ya que había trabajado con él en American Graffiti y solo quería rostros completamente nuevos. No obstante, le convencieron para que le dejara ir a los castings para darle la réplica a los candidatos y, finalmente, Ford terminó convenciendo a Lucas y se hizo con el papel. Para el rol femenino principal, la princesa Leia, fueron tanteadas actrices como Terri Nunn, Jodie Foster, Cindy Williams o Amy Irving. Una primera elegida fue Sissy Spacek, pero esta no terminaba de convencer a Lucas, quién, finalmente, se fijó en la joven actriz Carrie Fisher –hija de la actriz Debbie Reynolds y el actor Eddie Fisher –. Esta había sido elegida por De Palma para el papel principal de Carrie, pero a ella no terminaba de convencerle dicho papel y optó mejor por la película de Lucas mientras Spacek heredaba su papel de Carrie.

Para Obi-Wan Kenobi, Lucas había pensado en fichar al actor oriental Toshiro Mifune a modo de homenaje a Kurosawa, ya que este había trabajado varias veces con el director japonés. Sin embargo, para tranquilizar un poco a los directivos de la Fox –a los que no les hacía mucha gracia que el reparto estuviera lleno de rostros poco conocidos –, Lucas decidió contratar a un actor consagrado para el papel. El elegido fue el británico Alec Guinness, famoso, entre otras cosas, por sus trabajos con David Lean en clásicos como El Puente sobre el Río Kwai (1957), Lawrence de Arabia (1962) o Doctor Zhivago (1965). Guinness casi aceptó el papel a regañadientes ante la insistencia de Lucas, que llegó a reescribir el personaje para convencerle. Al actor nunca terminó de convencerle del todo el guión de Lucas, del cual cada palabra le parecía una tontería. De hecho, siempre renegó de esta saga.

Dado que tenía pensado rodar la mayor parte de la película en Inglaterra, Lucas decidió terminar de completar el reparto en ese país. Peter Cushing, famoso por sus trabajos junto a Christopher Lee en las películas de terror de la productora Hammer, fue elegido para interpretar a Moff Tarkin, el gobernador de la Estrella de la Muerte. Mientras, el delgado Anthony Daniels, el enano Kenny Baker y el muy alto Peter Mayhew fueron escogidos para dar vida a C-3PO, R2-D2 y Chewbacca, respectivamente. Otro actor también de gran altura, David Prowse –que fue candidato también para hacer de Chewbacca –, fue fichado para dar vida a Darth Vader. Sin embargo, a Lucas nunca le convenció su voz y en la post-producción hizo que fuese doblado por el actor James Earl Jones –en un principio se pensó en Orson Welles –; sin embargo, nadie avisó a Prowse, quién se enteró de ello cuando vio la película por primera vez.

El rodaje comenzó en marzo de 1976 en Túnez, donde se rodaron las escenas del planeta Tatooine. El rodaje estuvo plagado de problemas desde el principio. Para empezar, fueron sorprendidos por unas lluvias torrenciales que no se daban en la zona desde hacía 50 años y que destrozaron gran parte de los decorados. También fueron sorprendidos por varias tormentas de arena. Aunque, lo peor fue el sofocante calor, ya que estaban todos los días a 40º a la sombra. Uno de los que peor lo pasaron fue Anthony Daniels que, embutido en el traje metálico de C-3PO, perdía dos kilos cada día y, encima, no podía sentarse y tenía que descansar en una tabla inclinada mientras le daban de beber un refresco a través del traje con una pajita para evitar que de deshidratase. Tampoco lo pasó nada bien Kenny Baker, ya que también pasaba un calor asfixiante dentro de R2-D2 –el cual, por cierto, daba bastante problemas al no poder andar por la arena –y, encima, el equipo técnico solía olvidarse de sacarle cuando se iban a comer.

Acabada la fase en Túnez, Lucas y todo el equipo se trasladaron a Inglaterra para terminar el rodaje en los estudios Elstree de Londres, que eran los mas grandes del mundo por aquel entonces. No obstante, esto no mejoró las cosas.

Para empezar, era un continúo fastidio tener que parar la producción siempre, incluso si estuvieran en medio de una toma, a las 17:30 debido a las estrictas normas sindicales del país. Para empeorar las cosas, los miembros británicos del equipo técnico no se tomaban muy en serio a Lucas, a quién consideraban poco profesional y, además, no entendían su decisión de ensuciar los decorados para dar a la película un tono mas oscuro y realista. Tampoco los actores ayudaban mucho, ya que no se tomaban en serio el guión y consideraban aquello una película para niños. Luego estaba la mala relación entre Lucas y el director de fotografía, Gilbert Taylor.

Lucas quería como director de fotografía a Geoffrey Unsworth, mas que nada, porque había trabajado en 2001: Una Odisea del Espacio (Stanley Kubrick, 1968) –una de sus películas favoritas –, pero este se había comprometido con la película Un Puente Lejano (Richard Attenborough, 1977) y Lucas tuvo que conformarse con Taylor, que también había trabajado con Kubrick en ¿Teléfono Rojo?, volamos hacia Moscú (1964), un director de fotografía de la vieja escuela que, encima, sentía aversión por los directores americanos. Las discrepancias entre él y Lucas fueron constantes y su relación de lo mas tensa.

A pesar de que en todo momento Lucas cumplía, a duras penas, los plazos previstos, el rodaje se retrasó dos semanas, lo cual no gustó nada a los directivos de la Fox. Ladd en todo momento defendía y apoyaba a Lucas pero, ante la noticia del retraso, en una junta directiva se le exigió que pusiera fin al rodaje cuanto antes. Ladd se personó en Londres y le dijo a Lucas que debía terminar el rodaje en menos de una semana, ya que la Fox celebraría una nueva junta directiva y no podía decirles que el rodaje seguía en marcha. Esto hizo que Lucas dividiera el equipo en tres unidades, una dirigida por él, otra dirigida por el productor de la película, Gary Kurtz, y otra por Robert Watts, el supervisor de producción. Aunque, Lucas supervisó las tres unidades utilizando una bicicleta para ir de una a otra; algo luego imitado por Peter Jackson.
Finalmente, pudo terminar el rodaje antes de una semana y regresó a California para dar comienzo, rápidamente, a la post-producción, la cual también estuvo llena de problemas.

El primer montaje no gustó nada a Lucas, quién lo consideraba desastroso. Esto hizo que despidiera al editor y, en su lugar contratase a Paul Hirsch y Richard Chew y le pidiera ayuda a su esposa, la editora Marcia Lucas, quién en esos momentos trabajaba en la película New York, New York (Martin Scorsese, 1977). Fue difícil conseguir un montaje a corde con las indicaciones de Lucas, ya que el material no era muy abundante y muchas veces hubo de utilizarse hasta el último fotograma de cada toma. Finalmente, lograron el montaje que Lucas quería.

Lo peor llegó cuando fue a ver como iba el progreso con los efectos especiales y se llevó una muy desagradable sorpresa. Mientras él rodaba la película en Túnez e Inglaterra, el equipo de ILM, encabezado por John Dykstra, debía hacerse cargo de los efectos especiales y, por aquel entonces debían haber realizado 365 efectos especiales. Sin embargo, descubrió que tan solo habían hecho ¡tres efectos especiales! en todo ese tiempo.

El berrinche que se pilló Lucas fue monumental, llegando a sufrir una subida de tensión, que se agravó al ser diabético, y se pasó la noche en el hospital, donde se le diagnosticó hipertensión y agotamiento y los médicos le ordenaron varias semanas de reposo. Sin embargo, en cuanto recibió el alta, se personó en ILM y se puso al frente del equipo desplazando a Dykstra, quién no volvió a trabajar mas en la saga y no guarda muy buenos recuerdos de su relación con Lucas –eso si, su trabajo en la película está reconocido –. Lucas y todo el equipo de ILM hicieron horas extraordinarias para tenerlo todo a tiempo. El estreno de la película estaba fijado para diciembre de 1976, pero Lucas y Ladd lograron convencer a la Fox para que lo retrasaran hasta el verano de 1977, así que debían hacer en seis meses el trabajo de todo un año si querían que la película se terminase. Ni que decir tiene que los efectos especiales no estuvieron terminados hasta poco antes del estreno de la película.

Una de las razones del retraso de los efectos especiales era que los técnicos debían trabajar con nuevas tecnologías que lograsen un aspecto visual acorde con lo que quería Lucas, algo muy difícil por los medios de la época y, sobre todo, costoso, llevándose la mitad del presupuesto. Lo mas destacable fue la creación de un nuevo tipo de cámara con la que rodar, entre otras cosas, las escenas de las batallas aéreas. Lucas, tipo innovador donde lo haya, no quería tener que rodar las escenas con maquetas como se había hecho hasta entonces, con la cámara anclada en todo momento. Quería poder mover la cámara y, para ello, se construyó la Dykstraflex, un nuevo tipo de cámara diseñada por Dykstra unida a una pequeña grúa y manejada por computadora que permitía una perfecta coordinación en las escenas con maquetas y los matte paintings. Por cierto, las maquetas de las naves fueron diseñadas por el director artístico de efectos especiales del film, un tal Joe Johnston, hoy director de películas como Jumanji (1995), Parque Jurásico III (2001), El Hombre Lobo (2010) o la reciente –y muy prometedora –Capitán América: El Primer Vengador (2011).

También, para que los técnicos tuvieran una buena base con la que trabajar, Lucas hizo que vieran imágenes de archivo de combates aéreos de la II Guerra Mundial y exhibiciones aéreas de los años 50 para que tuvieran una idea de como quería que fueran las batallas entre naves; sobre todo, la espectacular batalla final.
El tiempo parecía correr en contra de Lucas. Aunque habían logrado convencerles de que retrasaran el estreno, la noticia de que no podrían estrenar la película en las navidades de 1976 no sentó nada bien a la Fox y, desde el estudio, se empezó a hablar de la película como un proyecto muerto y se llegó a decir que no se terminaría ni se estrenaría nunca. Lucas era consciente de que debía crear expectación para conseguir que el estudio le dejara seguir adelante y, para ello, se decidió a utilizar algo que, en el futuro, sería muy importante para la película y la saga que vendría a continuación: el merchandising.

Para ello, contrató como director de marketing a Charles Lippincott, que era todo un apasionado de la ciencia ficción. Al llegar la navidad, se sacaron al mercado varios posters y camisetas de la película que tuvieron una muy buena aceptación. Lo mismo sucedió con un cómic de la película que habían hecho en colaboración con la editorial Marvel y una versión novelizada del guión que sacaron junto a la editorial Del Rey Books –se dice que en febrero ya se habían agotado todos los ejemplares –. Esto hizo aumentar mas la expectación entre el público y creó una pequeña legión de fans que ayudaron a convencer a la Fox de seguir con el proyecto hasta el final.

La película se terminó y quedó lista para su estreno el 25 de mayo de 1977 bajo el título de Star Wars; a España llegaría el 7 de noviembre de ese año bajo el título de La Guerra de las Galaxias. Inicialmente, el estreno estaba previsto para junio o julio, pero la Fox quería evitar la competencia con otros estrenos fuertes de ese verano. A pesar de la expectación creada en las navidades, muy pocas eran las expectativas en torno a la película y muy pocos apostaban por ella. De hecho, solo 37 cines aceptaron proyectarla. Ni siquiera el equipo que había trabajado en la película tenía fe en que esta llegara a triunfar y hasta los amigos de Lucas desconfiaban. Semanas antes del estreno, cuando aún no se había hecho el montaje final con los efectos especiales, Lucas organizó un pase privado para sus amigos, entre los que se encontraban Spielberg, De Palma o Coppola, y a todos les pareció un auténtico disparate lo que veían y le aconsejaron que no la estrenara para evitar hacer el ridículo; tan solo Spielberg mostró algo de entusiasmo.

El único que tenía total esperanza era Lucas, que el día del estreno no había dormido nada y no había parado un solo momento dándole a la película los últimos retoques y preparando las ediciones en otros idiomas para el estreno en otros países cuando aún no se sabía si la película se iba a estrenar fuera de EEUU. Lucas era el único que estaba convencido de que la película sería todo un éxito y, desde luego, no se equivocó.

El éxito fue monumental. Con su presupuesto de 11 millones de dólares, la película logró hacer ¡460 millones de dólares! solo en EEUU. A todo esto hay que unir los 314 millones de dólares que hizo en el resto del mundo, haciendo que su recaudación global fuera de ¡774 millones de dólares! La película logró arrebatar el puesto de película mas taquillera de la historia a Tiburón (1975), de su amigo Spielberg –que luego se tomaría la revancha con E.T. El Extraterrestre (1982) –. Además, el film acabaría haciendo mas dinero en posteriores reestrenos y reediciones; la mas importante fue la que se hizo en 1997, donde la película aumentó su recaudación americana hasta los 579 millones de dólares. Todo eso sin contar los beneficios de su explotación en el mercado del vídeo y la Tv.

El éxito de la película también se materializó en premios, arrasando en galas como la de los Globos de Oro, los premios Saturn, los BAFTA e, incluso, los Grammy, donde el gran John Williams recibió un premio por la banda sonora. Y, como guinda al pastel, los oscars. Aunque ese año la gran ganadora fue Annie Hall (1977), de Woody Allen, que obtuvo los premios de mejor película, mejor director, mejor actriz principal –para Diane Keaton –y mejor guión original, el film de Lucas arrasó en los premios técnicos con los galardones de mejor dirección artística, mejor montaje, mejor vestuario, mejor banda sonora, mejor sonido y, sobre todo, mejores efectos especiales.

Y todo esto lo hizo una película que todo el mundo vaticinaba que iba a ser un monumental fracaso. Todo el mundo menos su creador, claro, quién demostró tener una gran visión de futuro. Sobre todo, haciéndose con la totalidad de los beneficios provenientes del merchandasing, algo que los grandes estudios tenían poco explotado y que él logró sacar muy buen provecho, tanto que llegó a hacerse, practicamente, millonario solo con los beneficios del merchandising, los cuales aún hoy en día continúa explotando con gran éxito. A todo esto también ha ayudado mucho el fenómeno fan. Tras el estreno de la película, la pequeña legión de fans surgida a raíz de la promoción navideña aumentó de manera desproporcionada, haciendo que el mundo se llenara de auténticos devotos de esta película y del universo que se crearía a partir de ella. Es tanta la repercusión que ha tenido este film que, incluso, ser Jedi es ya una religión oficial en varios países –algo que yo veo muy normal; total, las demás religiones surgieron de películas que unos se montaron en la cabeza –y el 25 de mayo es día festivo para mucha gente y, desde hace unos años, se celebra como el Día del Orgullo Friki.

Y es que esta película no es tan solo un gran taquillazo, también fue –y es –todo un fenómeno sociológico que influyó mucho en la cultura popular –tanto en la americana como en la del resto del planeta –y, para bien y para mal, cambió la forma de hacer cine en Hollywood. Y es que a Lucas se le acusa de ser el precursor del actual sistema corporativo que rige actualmente en Hollywood y, en parte, lo es. Pero lo cierto es que la industria ya había empezado a cambiar con o sin su ayuda. Y en todo eso también tuvieron mucha culpa esos cineastas que no supieron aprovechar la libertad y el poder del que dispusieron a sus anchas durante los años 70 llevando a los estudios casi a la ruina al gastarse enormes sumas de dinero en superproducciones megalómanas que se les fueron de las manos y que ni ellos mismos sabían, ni les importaba, si iban a triunfar o no.

Lucas, al menos, apostó por un proyecto en el que creía de verdad. Una empresa en la que nunca se habría metido de haber pensado que podría ser un fracaso y en la que trabajó muy duro para poder sacarla adelante. Muy, pero que muy pocos se hubieran atrevido a hacer lo que él hizo y la mayoría de los que si lo hubieran hecho habrían acabado tirando la toalla.
En cuanto a la película, es una auténtica maravilla. Una obra maestra que no envejece con el tiempo y que no me canso de revisionar una y otra vez. No me extraña nada su éxito. No hay mas que ver la espectacular escena inicial, con ese crucero imperial cruzando la pantalla, para hacerse una idea de lo impresionado que debió quedar el público de 1977. A todo esto sumarle un sin fin de escenas memorables, unos personajes inigualables y una secuencias de acción, como la batalla final, que han pasado a la historia. Una auténtica joya que influyó en toda una generación de cineastas y que muchos han tratado de imitar a lo largo de la historia y muy pocos lo han conseguido; y los que lo han hecho a penas se han acercado. Una completa maravilla.

Os dejo con el trailer:



EL IMPERIO CONTRAATACA (1980)

Han pasado dos años tras la célebre batalla de Yavin, donde los rebeldes se alzaron con la victoria destruyendo la Estrella de la Muerte. Pero, a pesar de su derrota, el imperio sigue siendo una feroz amenaza y, tras un fuerte contraataque, los rebeldes son obligados a huir de sus bases secretas y dispersarse por la galaxia. El grupo rebelde donde se encuentran Luke Skywalker, la princesa Leia y Han Solo se refugia en el helado planeta Hoth, donde creen estar a salvo del imperio. Sin embargo, la flota imperial, capitaneada por Darth Vader, logra dar con ellos y lanza un fuerte ataque contra la base rebelde y los rebeldes se ven obligados a huir. En su huida, los protagonistas se separan. Han y Leia escapan junto a Chewbacca y C-3PO en el Halcón Milenario mientras que Luke lo hace junto a R2-D2 en un caza rebelde. Luke, siguiendo las indicaciones de Obi-Wan Kenobi, quién se comunica con él desde el mas allá, pone rumbo al planeta Dagobah, donde se encuentra Yoda, un gran maestro Jedi que puede ayudarle a completar su entrenamiento. Mientras, Han y Leia son perseguidos implacablemente por Darth Vader y, tras sobrevivir a un campo de asteroides, se esconden en la Ciudad Nube, una colonia minera situada en el gaseoso planeta Bespin que dirige Lando Calrissian, un viejo conocido de Han que fue el anterior propietario del Halcón Milenario y que no es del todo de fiar.

Lucas concibió en un principio Star Wars para que fuera una película autosuficiente pero, al ver que la historia se le hacía demasiado larga para un solo film y tuvo que dividir el primer borrador del guión, vio que el universo que estaba creando era material mas que suficiente para mas de una película. De hecho, en el segundo borrador de La Guerra de las Galaxias venía incluido un posible adelanto para una secuela titulado La Princesa de Ondos. No obstante, no empezó a trabajar en una continuación hasta que La Guerra de las Galaxias se convirtió en un éxito.

Al poco de estrenarse la película, puso en marcha la maquinaria para comenzar con la secuela. La Fox, muy contenta con los resultados del film, no puso ningún impedimento para dar luz verde al proyecto. Sin embargo, se encontraron con que Lucas quería hacer algo hasta entonces sin precedentes en la historia de Hollywood: financiar él mismo la película.

Lucas quería tener una total libertad para realizar este nuevo film y evitar así las continuas injerencias del estudio durante la producción de La Guerra de las Galaxias, donde no paraban de sugerirle cambios –el mas descabellado era hacer que Chewbacca llevara pantalones –. Además, quería tener en todo momento el control y gozar de una gran independencia a la hora de hacer sus películas. Para ello se compró un terreno en Marin County, cercano a San Francisco y muy alejado de Hollywood, donde agruparía sus empresas: Lucasfilm Ltd., ILM, Skywalker Sound –una compañía de efectos de sonido –o la empresa con la que gestionaba el merchandising. Pero, para conseguir todo eso, necesitaba demostrar que el éxito de La Guerra de las Galaxias no era flor de un solo día. Por ello, era totalmente necesario que esta secuela triunfase.
Gracias al acuerdo al que llegó con la Fox para realizar La Guerra de las Galaxias, Lucas se había garantizado la exclusividad para, al menos, hacer las dos primeras secuelas. El estudio se dio cuenta del error que cometió el mismo día que se enteraron de que la película en la que tan poca fe habían depositado se había convertido en la película mas taquillera de la historia. No obstante, estaban convencidos de que Lucas necesitaría de nuevo su dinero para sacar la secuela adelante y ahí podrían aprovechar para renegociar el acuerdo.

Sin embargo, Lucas contaba esta vez, a parte de con su porcentaje de la taquilla del film, con los cuantiosos beneficios del merchandasing, de los que él era el único benefactor –gracias también a su acuerdo con la Fox –y que le habían generado una pequeña fortuna. Así que, desoyendo el consejo de que en Hollywood nunca debes trabajar con tu propio dinero, Lucas se financió el mismo la película invirtiendo todo el dinero ganado con el primer film, además de un préstamo que pidió al Bank of America Entertainment, el mayor banco del mundo del espectáculo. De esta forma, se sacó un presupuesto de 22 millones de dólares, el doble de lo que costó la primera, pagados de su propio bolsillo.

Así quedaban las cosas. La Fox distribuiría la película y recibiría su parte de los beneficios, pero no tendrían ningún control sobre el proyecto y sería Lucas quién tuviera la última palabra en todo momento. Como era de esperar, a los ejecutivos de la Fox no les hizo ninguna gracia perder el control sobre una empresa tan lucrativa y, puesto que no podían castigar a Lucas, todas sus iras cayeron sobre su principal valedor dentro del estudio, Alan Ladd Jr., a quién, practicamente, forzaron a abandonar la Fox. Esto enfureció mucho a Lucas y provocó que no quisiera realizar con ellos ningún otro de sus futuros proyectos; como la saga Indiana Jones, la cual fue a parar a la Paramount.

Lucas comenzó a escribir un primer esbozo de la historia; al principio lo tituló Star Wars II, pero pronto lo sustituyó por The Empire Strikes Back. No obstante, como ahora estaba muy ocupado sacando sus empresas adelante y ocupándose de la producción de este y de otros films –como la primera entrega de la saga Indiana Jones, que en esos momentos preparaba junto a Spielberg –, decidió ceder la escritura del guión a otra persona.

En noviembre de 1977 contrató a la veterana Leigh Brackett (Río Bravo, Un Largo Adiós), quién escribió un primer borrador, teniéndolo terminado a principios de 1978. Sin embargo, este borrador no llegó a convencer a Lucas, ya que se alejaba mucho de la idea que él tenía para el film. No obstante, no pudo llegar a discutir esto con Brackett, ya que la guionista murió de cáncer en marzo de ese año. Fue por ello que el mismo se hizo cargo de escritura de un segundo borrador, labor que le llevó varios meses.

Fue mientras trabajaba en este borrador cuando Lucas empezó a planificar como sería la futura saga. En un principio pensó que sería una serie al estilo de la saga James Bond, sin un final concreto y sacando una entrega diferente cada cierto número de años. No obstante, como su contrato con la Fox se limitaba a tres películas, pensó que lo mejor era hacer, de momento, una trilogía y luego, en vista de los resultados obtenidos, seguir con mas entregas en el futuro. Fue durante este periodo cuando utilizó por primera vez el término episodio para referirse a las distintas películas de la saga, designando La Guerra de las Galaxias como el Episodio I y a este film como el Episodio II.

Lucas tenía bien claro como quería que fuera la película. Quería que esta vez la historia fuera mas oscura y compleja que la anterior, pero sin abandonar el estilo épico y aventurero de esta. Lo mas importante de esta historia era la designación de Darth Vader como el padre de Luke Skywalker, algo en lo que Lucas trabajó mucho. Esto le llevó a ahondar mas en el personaje de Vader y su historia como el Jedi caído que se une al lado oscuro. Lucas pronto vio que la historia de Vader, junto con la de la destrucción de los Jedis, la caída de la antigua república y el alzamiento del imperio eran material mas que suficiente, no solo para una película, sino para otra saga. Fue entonces cuando decidió que, si había continuidad tras esta trilogía, lo primero que haría sería realizar otra trilogía de precuelas que contase esa historia, siendo estos los Episodios I, II y III de la saga, por lo que La Guerra de las Galaxias pasaba a ser el Episodio IV –luego, en una posterior edición, se le añadió el subtítulo de A New Hope (Una Nueva Esperanza) y así poder emplear Star Wars como título para toda la saga –y este film sería el Episodio V.

Una vez terminado el segundo borrador, Lucas dejó la escritura del último y definitivo borrador en manos del joven Lawrence Kasdan –luego director de películas como Fuego en el Cuerpo (1981), El Turista Accidental (1988), Grand Canyon (1991) o Wyatt Earp (1994) –, quién, por aquel entonces, acababa de terminar el guión de la película de Indiana Jones, la futura En Busca del Arca Perdida (Steven Spielberg, 1981).

Con la producción cada vez mas cerca, Lucas vio que también estaba demasiado ocupado para hacerse cargo de la dirección de la película, por lo que decidió cederle la silla de director a otro. El elegido fue Irvin Kershner, un veterano –aunque no muy famoso –director que inició su carrera bajo el sello de Roger Corman y cuyos trabajos mas reconocidos eran La Venganza de un hombre llamado Caballo (1976) –secuela del film de culto protagonizado por Richard Harris –y Los Ojos de Laura Mars (1978); y que, curiosamente, tras este film solo dirigió dos películas, Nunca digas Nunca jamás (1983), película no oficial de la saga Bond que recuperaba a Sean Connery, y Robocop 2 (1990), secuela del ya clásico film de Paul Verhoeven.

Una de las razones que influyeron en la elección de Kershner –fallecido en noviembre de 2010 –fue que Lucas lo conoció mientras estaba en la universidad y llegó a tenerlo como maestro en varias ocasiones. No obstante, cuando le propuso dirigir la secuela de La Guerra de las Galaxias, Kershner lo rechazó en un principio, ya que lo veía como un proyecto demasiado grande para él. No obstante, terminó cediendo ante la insistencia e Lucas; y de su agente, quién le dijo que estaba loco por rechazar un proyecto como ese.

Elegido el director, faltaba cerrar el reparto. Dado que Harrison Ford era el único que no había firmado un contrato por tres películas, tuvo que renegociar con él. Los demás actores de la primera película ya estaban asegurados, aunque eso no significaba que no diesen problemas. Carrie Fisher, que ya acostumbraba a fumar marihuana durante el rodaje de La Guerra de las Galaxias, empezaba a pasar mas tiempo con el actor John Belushi –muerto de sobredosis en 1982 –, quién la introdujo en drogas mas duras y haría que la actriz, durante varios años, viviera inmersa en un infierno de drogas del que, afortunadamente, logró salir. Por su parte, Mark Hamill sufrió un terrible accidente que le dejó la cara desfigurada y, aunque los cirujanos consiguieron recomponérsela, no lograron evitar que el actor llegase al comienzo del rodaje con varias cicatrices en el rostro. Esto obligó a reescribir el comienzo de la película. Así, las cicatrices que luce Luke durante su cautiverio en la cueva del wampa -una especie de hombre de las nieves -y en el hospital del campamento rebelde tras su rescate son autenticas.

Una de las principales incorporaciones a este film es la de Lando Calrissian, personaje que, en un principio, iba a ser un clon veterano de las guerras clon, pero que, finalmente, fue convertido en un amigo traicionero de Han Solo y antiguo propietario del Halcón Milenario. El elegido para este papel fue Billy Dee Williams, actor que ya había optado al papel de Han Solo en el primer film; se dice que Williams fue elegido, en parte, por poner a un actor de raza negra, ya que Lucas recibió varias críticas por racismo al no haber puesto ningún negro entre los personaje principales de La Guerra de las Galaxias. Otro personaje de cierta importancia era Boba Fett, el cazarrecompensas que ayuda a Vader a capturar a los protagonistas y a quién luego le es entregado Han Solo congelado en carbonita para llevarlo ante Jabba el Hutt. El actor Jeremy Bulloch, secundario habitual en las películas de James Bond, fue quién dio vida a este personaje que fue adquiriendo importancia a lo largo de la saga y que se ha convertido en uno de los villanos favoritos de los fans.

Aunque, la incorporación mas importante fue la de Yoda, en quién Lucas depositó la suerte del film. Eran tal la importancia de que este entrañable personajillo resultara creíble que Lucas llegó a afirmar que, de no hacerlo, toda la película se iría al traste. Fueron muchos los diseños propuestos para el personaje, desde un humanoide con piel azul hasta un ser uniforme, hasta que se dio, finalmente, con un diseño que gustó a Lucas, quién le encargó su construcción a Stuart Freeborn, que ya trabajaba en la saga como maquillador. Gran experto en el diseño de marionetas, Freeborn fue creando el muñeco articulado que daría vida a Yoda. Para su rostro, empleó sus propios rasgos mezclándolos con los de Albert Einstein para hacerle parecer mas inteligente.

Para poner voz y, sobre todo, manejar el muñeco, Lucas buscó a uno de los mejores titiriteros de la época. Este era Frank Oz, un alumno aventajado del gran Jim Henson, para quién trabajaba en programas de Tv como Barrio Sésamo o Los Teleñecos, y que, años después, se convertiría en director de cine tras debutar con la película Cristal Oscuro (1982) –que co-dirigió junto a Henson –, realizando films como La Tienda de los Horrores (1986), ¿Que pasa con Bob? (1991), In & Out (1997) o Bowfinger (1999). Animar a Yoda no fue un trabajo fácil. Oz trabajaba junto a otras tres personas que se encargaban de manejar las orejas, los ojos y las manos del personaje. Todo ello en un enorme decorado, con agua estancada y pestilente para hacerlo mas real, que se levantaba un metro y medio del suelo para así poder trabajar mejor. Aunque, esto provocaba otro tipo de problemas, ya que, desde debajo del decorado, Oz no podía oír las órdenes de Kershner o cuando Hamill hablaba con Yoda. Esto le obligó a llevar puesto un auricular en todo momento.

Todo esto se llevó a cabo en los estudios Elstree de Londres, donde se llevó a cabo la mayor parte del rodaje, al igual que ocurrió con La Guerra de las Galaxias. No obstante, mucho antes de que esto ocurriera, el rodaje comenzó el 5 de marzo de 1979 en Noruega, donde se recreó el helado planeta de Hoth. Con las penurias pasadas durante el rodaje en Túnez de la película anterior todavía en el recuerdo, el equipo tuvo que hacer frente a uno de los peores inviernos que había sufrido el país. El set principal se estableció en un inmenso glaciar, Hardangerjøkulen, lugar al que solo podían acceder mediante vehículos oruga a través de un camino marcado por estacas que, mas de una vez, salvaron la vida de los miembros del equipo. No obstante, el primer día de rodaje el equipo no pudo salir del hotel donde se hospedaban a causa de una enorme nevada que había caído la noche anterior. Para no perder el día, decidieron rodar allí la escena en la que Luke escapa de la cueva del wampa. Para ello, Hamill tuvo que salirse fuera mientras el equipo permanecía dentro del hotel.

Finalizado el rodaje en Noruega, este debía seguir en Londres, pero se encontraron con que Stanley Kubrick, que en esos momentos rodaba la película El Resplandor (1980), se había retrasado y seguía ocupando los estudios Elstree, lo que obligó a parar el rodaje varias semanas hasta que Kubrick terminara, lo que supuso una gran pérdida de tiempo y, sobre todo, dinero; algo que Lucas no podía permitirse al haber financiado él mismo la película. El mayor temor de Lucas durante todo ese tiempo era que la película se quedara sin dinero. Cosa que, desgraciadamente, ocurrió.

Con el rodaje aún sin acabar, a Kershner, que ya había gastado mucho mas de los previsto en Noruega, se le fue la mano y se pasó del presupuesto. Lucas, entonces, se encontró entre la espada y la pared, ya que había invertido todo lo que tenía en la película, en la cual había depositado su futuro, y ahora no tenía dinero para terminarla. Sus esperanzas estaban en pedir un segundo préstamo al Bank of America Entertainment. Pero, para su sorpresa, se encontró con que este le cancelaba el préstamo; algo que Lucas no podía entender, ya que contaba con haber realizado la película mas taquillera de todos los tiempos como aval. Muchos ven detrás de esto la mano negra de la Fox. Y, la verdad, no irían mal encaminados, ya que la única opción de Lucas era pedirles el dinero a ellos, lo que supondría que le exigirían devolver las licencias a cambio y perder así su independencia. Sin embargo, Lucas no se dejó amedrentar, puesto que sabía que a la Fox le interesaba tanto como a él que la película se estrenase y obtener su buena parte de los beneficios, como ya ocurrió con la primera.

No se sabe muy bien como fueron las negociaciones, pero está claro que Lucas se mostró firme y les dijo a los ejecutivos de la Fox que si no le daban el dinero respetando sus condiciones, la película no se haría y ellos se quedarían sin su porción de tan lucrativo pastel. Si hubiera estado en otras condiciones, Lucas se habría ido de allí con una mano delante y la otra detrás pero, como ya he dicho, estaba avalado por el enorme éxito de La Guerra de las Galaxias, que no solo había enriquecido mas al estudio, sino que hasta había hecho que crecieran sus valores en bolsa.

Finalmente, los de la Fox cedieron y le dieron 11 millones mas, incrementando el presupuesto en 33 millones de dólares, y la producción pudo seguir adelante.

Hay un anécdota muy conocida que se produjo durante el rodaje y que ya ha pasado a la historia; sobre todo, como ejemplo de improvisación. Fue durante la escena en la que a Han Solo lo congelan en la carbonita. En un momento dado, Leia le dice a él “Te quiero” y, según el guión, él respondía “Yo también”. Esto no convencía ni a Ford ni a Kershner, ya que consideraban que se alejaba mucho de la personalidad y el carácter del personaje. Esto les llevó a buscar otras fórmulas, pero ninguna de ellas les convencía. Tras muchas tomas, se dispusieron a rodar la última toma. Entonces, Kershner le dijo a Ford que no pensara y dijera lo primero que se le ocurriera. Así, cuando Leia le dice “Te quiero”, él responde “Lo sé”, una frase mas acorde con el personaje que si terminó de convencer al director y al actor.

No obstante, el momento clave del rodaje fue la escena del enfrentamiento de Luke con Vader al final de la película. Durante dicho enfrentamiento, Vader desvelaba su gran secreto confesando a Luke que él es, en realidad, su padre en una escena mítica grabada en la mente de todos los fans de la saga. Una escena mítica y un diálogo mítico:

Vader:
Si conocieras el poder del reverso tenebroso. Obi-Wan nunca te contó lo que le pasó a tu padre.

Luke:
Dijo lo suficiente. Dijo que tu le mataste.

Vader:
No. Yo soy tu padre.

No obstante, el que Darth Vader fuera el padre de Luke Skywalker fue algo que Lucas quiso guardar muy en secreto. De hecho, durante la producción, tan solo él, Kershner y el productor Gary Kurtz eran los únicos que lo sabían. Para evitar que los actores y demás miembros del equipo lo supieran, en el guión se sustituyó la página correspondiente a esa escena por otra en la que Vader le decía a Luke que Obi-Wan era quién en realidad mató a su padre. Hamill se enteró de la verdad el mismo día que hubo que rodar esa escena, ya que se lo dijeron poco antes de comenzar la filmación. En cambio, a David Prowse, quién hacía de Vader, no le dijeron nada, puesto que él era posteriormente doblado por James Earl Jones, quién flipó en colores cuando, durante el doblaje, le pasaron la verdadera página del guión.

Una vez finalizado el rodaje, dio comienzo la post-producción. Esta vez, del montaje solo se encargó Paul Hirsch; aunque Lucas y su esposa colaboraron de forma no acreditada. Los técnicos de ILM esta vez contaban con mas medios para innovar y conseguir unos efectos especiales superiores a los de la primera. Aunque, eso no fue impedimento para que siguieran empleando elementos rudimentarios para algunos efectos, como en la famosa escena del campo de asteroides, donde se utilizaron patatas para hacerlos pasar por los asteroides mas lejanos.

La escena que supuso un mayor reto fue la memorable Batalla de Hoth, que enfrentaba a los rebeldes contra los AT-AT, unos gigantescos mastodontes mecánicos capaces de caminar por la nieve, disparar y transportar tropas imperiales en su interior. El diseño de estos singulares vehículos corrió a cargo de Phil Tippett –inspirándose, eso si, en los dibujos de Ralph McQuarrie, de nuevo contratado para este film –, encargado también de animarlos mediante la técnica stop motion; en un principio, estaba previsto que dichos vehículos estuvieran provistos de ruedas, pero se optó mejor por ponerles patas mecánicas y darles así un aspecto mas amenazador.

Al principio, esta esecena o las escenas en las que aparecían los tauntaun, bestias que los rebeldes utilizan como montura en Hoth, iban a ser rodadas sobre pantallas azules. No obstante, la llegada a ILM de Mike Pangrazio, un joven artista que era un pintor increíble, hizo que las escenas, finalmente, se rodasen sobre escenarios pintados.

Aquí os dejo la escena de la Batalla de Hoth para que le echéis un vistazo:

La película se terminó y quedó lista para su estreno el 21 de mayo de 1980 –a España llegaría el 3 de octubre –. Su éxito fue muy inferior al de La Guerra de las Galaxias pero, aún así, hizo cifras astronómicas con las que era casi imposible soñar en aquella época. En solo un mes, Lucas logró recuperar los 33 millones de dólares invertidos y la película superó los 200 millones de dólares en la taquilla americana y los 500 millones en la taquilla mundial. Beneficios que se vieron incrementados con los de futuras reediciones, como la que tuvo lugar en 1997. A día de hoy, la películas lleva recaudados 290 millones de dólares solo en EEUU y su recaudación global es de 538 millones de dólares. Fue tal el éxito del film que Lucas pudo permitirse el lujo de darle a todos sus empleados 5 millones de dólares en pluses para recompensar su esfuerzo.
En cuanto a oscars, la película obtuvo cuatro nominaciones, pero solo se llevó las estatuillas de Mejor Sonido y Mejores Efectos Visuales.

Con El Imperio Contraataca, Lucas terminó de consagrarse dentro de la industria y se convirtió en el director independiente mas poderoso –título que, hoy día, todavía ostenta –. Ya nadie dudó de su capacidad y pudo permitirse cualquier cosa, como construir en Marin County su soñado Rancho Skywalker, donde se llevó su productora y todas sus empresas y que se convertiría en el centro neurálgico de su futuro imperio.

En cuanto a la película, aunque en un principio fue recibida friamente –especialmente, por la crítica –debido a su oscuridad, pronto se convirtió en otro film de culto, al igual que su predecesora. Para la mayoría de los fans es, incluso, mejor que La Guerra de las Galaxias y su película favorita de toda la saga.

Para mi, es otra maravilla, al igual que la primera. Un film magnífico, impresionante y maravilloso que no me canso de ver. Sobre si es mejor o peor que La Guerra de las Galaxias, yo pienso que ocurre aquí como con las dos primeras entregas de Alien o las dos primeras entregas de Terminator, ambas están tan a la altura la una de la otra que decidir cual es la mejor es algo que depende de los gustos personales de cada uno. Yo, desde luego, pienso que la mejor de la saga es La Guerra de las Galaxias, pero pienso también que El Imperio Contraataca se ha ganado a pulso ser considerada la mejor de la saga porque es una película excelente.

Os dejo con el trailer:





EL RETORNO DEL JEDI (1983)

Luke Skywalker regresa a Tatooine para liberar a Han Solo de la guarida de Jabba el Hutt. Labor en la que le ayudarán sus amigos, la princesa Leia, Lando, Chewbacca, R2-D2, C-3PO y Lando Calrissian. Al principio, el plan no sale bien y todos son capturados. Leia es encadenada y convertida en esclava sexual de Jabba mientras Luke, Han y Chewbacca son llevados al desierto para ser sacrificados a la criatura Sarlacc. Pero, los prisioneros logran escapar gracias a que R2-D2 llevaba escondido el sable láser de Luke. Mientras, Leia logra matar a Jabba estrangulándolo con sus cadenas. Una vez libres, emprenden la huida de Tatooine y, una vez mas, vuelven a separarse. Han, Leia, Chewbacca, Lando y C-3PO regresan con los rebeldes mientras Luke y R2-D2 regresan a Dagobah para que Luke reciba la última lección de Joda, quién está a punto de morir. Antes de hacerlo y confirmar a Luke que Vader es su padre, le dice que, para convertirse en un Jedi, debe enfrentarse a Darth Vader y matarlo; algo difícil, ahora que sabe que es su padre. Poco después, Obi-Wan Kenobi se le vuelve a aparecer y le hace otra revelación: Leia es en realidad su hermana melliza. Luke regresa con los rebeldes, quienes están a punto de lanzar el ataque final contra el imperio, el cual está construyendo una segunda Estrella de la Muerte cerca de la luna de Endor. Han descubierto que el emperador, en persona, va a supervisar la obras y es su oportunidad de acabar con él. Mientras la flota rebelde se prepara para lanzar el ataque, Luke y los demás se infiltran en Endor a bordo de una lanzadera imperial robada para destruir el generador que matiene el escudo que protege a la estación espacial. Una vez allí tienen un incidente con los Ewoks, una tribu de criaturas indígenas que se convertirán en inesperados aliados. Mientras, Luke sabe que debe separarse de sus amigos y enfrentarse de nuevo a Vader; pero no para destruirlo, sino para intentar redimirle y que vuelva a convertirse en Anakin Skywalker.

El éxito de El Imperio Contraataca había demostrado que el enorme éxito de La Guerra de las Galaxias no era flor de un solo día y podía convertirse en una franquicia de lo mas exitosa y rentable. George Lucas ahora tenía el poder y la libertad que quería y podía encontrar pocos impedimentos por parte del estudio a la hora de sacar adelante la tercera –sexta, según había planificado la saga –y, aparentemente, última entrega de la saga.

No obstante, los problemas los encontró en otros sitios. En este caso, el sindicato de directores (DGA), al cual no le hizo mucha gracia que suprimiera en la película los títulos de crédito iniciales. Con La Guerra de las Galaxias hicieron la vista gorda creyendo que sería algo temporal pero, cuando vieron que en El Imperio Contraataca hizo lo mismo y, de hecho, pensaba hacerlo en las demás películas, decidieron multarle con 250.000 dólares.

Lucas pagó la multa pero, enfurecido, abandonó el sindicato. Lo malo es que esta decisión le trajo problemas a la hora de buscar un nuevo director para este film. En un principio pensó en su amigo Spielberg, quién no estaba muy por la labor, y, después, en David Lynch quién, por aquella época –principios de 1981 –había sido nominado al oscar por El Hombre Elefante (1980). Sin embargo, su abandono del DGA le impedía contratar a directores de nacionalidad estadounidense, por lo que tuvo que irse fuera en busca de director.

Al principio se fijó en el canadiense David Cronenberg, pero este rechazó la oferta. Finalmente, encontró en el director británico de origen galés, Richard Marquand, al elegido. Marquand –que falleció en 1987, a los 49 años de edad –acababa de estrenar por aquel entonces la película El Ojo de la Aguja (1981), film de espionaje que obtuvo bastante éxito y muy buena prensa, y su trabajo en aquel film impresionó a Lucas y fue clave para que este le contratara para dirigir el nuevo episodio de Star Wars.

Lucas se hizo cargo de la escritura del guión junto con Lawrence Kasdan, a quién volvió a contratar tras los excelentes resultados de El Imperio Contraataca y En Busca del Arca Perdida. En un principio, le puso al guión el título de Return of Jedi, pero al comentárselo a Howard Kazanjian, nuevo productor de la película, en sustitución del habitual Gary Kurtz, este le dijo que dicho título era demasiado flojo y no tenía la suficiente garra comercial. Por ello, Lucas lo reemplazó por el de Revenge of Jedi. Sin embargo, al hacerlo público, Lucas se encontró con que muchos fans de la saga le pidieron que lo cambiara, ya que el título iba contra el ideal de los Jedis, quienes tienen prohibido vengarse. Esto hizo que Lucas cambiara de nuevo el título y, finalmente, recuperara el título inicial. Así, la película terminó titulándose Star Wars. Episodio VI: Return of Jedi.

En esta ocasión, el guión tardó algo mas en quedar listo y, a diferencia de las dos anteriores películas, continuó reescribiéndose en plena pre-producción. Al igual que en los títulos anteriores, la trama y varios personajes sufrieron muchos cambios. El mas significativo fue en la batalla final. Originalmente, esta debía desarrollarse en el planeta originario de los wookiees, Kashyyyk, planeta natal de Chewbacca. La idea era que los wookiees ayudaran a los rebeldes en la batalla contra el imperio convencidos y liderados por Chewbacca. No obstante, Lucas había ideado a los wookiees como unos seres que, a pesar de su aspecto primitivo y vivir en las copas de los árboles, tenían altos conocimientos de tecnología; los mismos de los que Chewbacca hace gala en las anteriores películas. Esto fue lo que motivó a Lucas a cambiar la historia, ya que quería que fuese una especie primitiva la que ayudara a los rebeldes a derrotar al imperio.

Fue por ello que trasladó la batalla a la luna de Endor y creó una nueva especie como raza indígena de ese lugar, los Ewoks, unos seres diminutos, asemejados a osos de peluche, que fueron interpretados por actores enanos; los mismos que, unos años después, protagonizaron la película Willow (Ron Howard, 1988), producida e ideada por Lucas. Estos personajillos se hicieron tan populares que, posteriormente, llegaron a protagonizar dos películas para Tv, Caravana de Valor (John Korty, 1984) y La Batalla de Endor (Jim Wheat y Ken Wheat, 1985), y hasta una serie animada. No obstante, también fueron muy criticados por muchos fans de la saga, ya que aportaban mucho infantilismo a la película.

Sobre la marcha de Gary Kurtz, todavía no están claras las razones. Aunque todo apunta a un distanciamiento entre él y Lucas por sus distintas formas de hacer las cosas. Al parecer, las ideas que cada uno tenía para este nuevo film eran muy diferentes –por ejemplo, Kurtz no quería una nueva Estrella de la Muerte en la historia, ya que lo encontraba muy repetitivo –. Aunque, otras fuentes apuntan a que la mala relación ya venía de la producción de El Imperio Contraataca, donde Lucas le hizo responsable de haber permitido que Irvin Kershner se pasara del presupuesto, poniendo en peligro la película y toda la saga.

En el tema del reparto, de nuevo estaba el tema de renegociar con Harrison Ford, único de los actores principales que no había firmado para tres películas y que el enorme éxito de En Busca del Arca Perdida le había hecho no tener que depender de esta saga. Además, su personaje había quedado en suspenso al final de El Imperio Contraataca. En mas de una ocasión, Ford había sugerido la posibilidad de que mataran al personaje de Han Solo y varios miembros del equipo lo secundaron, entre ellos Kasdan y Kazanjian. No obstante, Lucas se negó en redondo y logró que Ford permaneciera en la franquicia y que Han Solo sobreviviera. Por lo demás, los actores de las anteriores películas volvieron a repetir sus respectivos papeles.
Entre los nuevos personajes que se incluían en esta nueva película destacan El Emperador que, tras una breve aparición en El Imperio Contraataca, aquí adquiría mucho mas protagonismo. Aunque, Lucas no recurrió de nuevo a Clive Revill, el actor que lo había interpretado en la anterior película, y optó mejor por Ian McDiarmid. Aunque, este no fue el cambio mas significativo.

Otra nueva adquisición en el reparto fue el actor Sebastian Shaw, el encargado de poner rostro a Anakin Skywalker cuando Darth Vader, al final de la película, se quitaba su famosa máscara. Esto no le hizo mucha gracia a David Prowse, quién veía como cada vez era mas desplazado dentro de la saga. Después de que en La Guerra de las Galaxias sustituyeran su voz por la de James Earl Jones sin decirle nada, en El Impero Contraataca tampoco se le informó de la gran sorpresa en torno a su personaje –de nuevo volvió a enterarse en el estreno –y, además, en las escenas de lucha fue reemplazado por un especialista, ya que a Lucas no le convencía su forma de luchar. No obstante, el que no utilizaran su rostro para ser Anakin Skywalker fue, sin duda, el golpe mas duro. Cabe decir que Prowse no guarda muy buen recuerdo de Lucas y su paso por la saga; a pesar de que el tipo explota el haber dado vida a Darth Vader en Star Wars.

No obstante, el personaje nuevo mas destacable fue, sin duda, Jabba el Hutt, el jefe mafioso al que Han Solo debía dinero y que hacía su gran aparición en este film. Aunque, ya aparecía en una escena de La Guerra de las Galaxias que se rodó con Harrison Ford interactuando con el actor Declan Mulholland, quién luego sería reemplazado en post-producción por un personaje creado mediante stop motion. Esa escena fue eliminada aunque, años después, Lucas la recuperó para el reestreno de la saga en 1997; esta vez con un Jabba creado por CGI.

Antes de continuar, voy a hablar de una curiosidad con respecto a esa escena. Cuando se rodó, el personaje de Jabba había sido ideado para tener la forma de un ser peludo, asemejado a un gorila, de ahí que Mulholland llevara puestas ropas peludas –como se ve en la imagen que pongo debajo –. El caso es que, en un momento dado, Ford pasaba por detrás de él, lo cual supuso un problema cuando se rediseñó al personaje, ya que el nuevo diseño tenía una larga cola detrás. En un momento dado, alguien bromeó diciendo que Han Solo le pisase la cola a Jabba y esto se convirtió en la gran solución; aportando, además, comicidad a la escena.

Volviendo a El Retorno del Jedi, fue Phil Tippett quién rediseñó al personaje, dándole un aspecto mas parecido a una babosa gigante. Para crearlo, se requirió de nuevo los servicios de Stuart Freeborn, quién diseñó una enorme marioneta que pesaba una tonelada, tardó tres meses en construirse y costó medio millón de dólares. Se requirieron los servicios de varios titiriteros de la factoría de Jim Henson para manejar las distintas partes de su cuerpo –como se ve en la imagen de debajo –. Uno de ellos sufrió un accidente. En la escena en la que Leia estrangulaba a Jabba con la cadena, hubo un momento en el que saltaba sobre él y, sin quererlo, le pisó la cabeza clavándole uno de sus tacones. Otro incidente fue cuando la mascota de Jabba, Salacious, le arrancaba un ojo a C-3PO. Mientras se rodaba esa escena, Anthony Daniels sufrió un repentino ataque de pánico y se ahogaba dentro del traje a pesar de que, en esa ocasión, tan solo llevaba puesto el casco.



Finalmente, el resultado con Jabba fue impresionante. No obstante, Lucas nunca quedó del todo satisfecho, ya que el que Jabba fuera una enorme marioneta obligaba al personaje a estar siempre sentado y él quería que tuviera mas movilidad.

El rodaje se llevó a cabo entre enero y mayo de 1982. Fue un rodaje mas corto que el de las anteriores películas, dejando mas tiempo para la post-producción. Lucas volvía a financiar el mismo la película, invirtiendo un presupuesto de 33 millones de dólares. Aunque, esta vez no quiso correr de nuevo el riesgo a que el director se pasara del presupuesto, como ocurrió en El Imperio Contraataca, por lo que decidió tomar una parte mas activa en el rodaje y, además, esta vez prescindió de rodarla en lugares lejanos, como Túnez o Noruega. Para recrear el desierto de Tatooine, eligió Arizona –concreatamente, el condado de Yuma –, y la batalla final en el arbolado paisaje de Endor fue rodada en los bosques de secuoyas del norte de California, cerca de Crescent City. Todo esto después de que la mayor parte de la película se rodara de nuevo en los habituales estudios Elstree de Londres.

La presencia de Lucas en el set de rodaje fue constante y son muchos los que afirman que fue él, en realidad, quién dirigió la película desplazando a Marquand, a quién, por cierto, algunos, como Anthony Daniels, le veían demasiado inexperto; sobre todo, en el trabajo con los actores. No obstante, Lucas siempre tuvo en cuenta a Marquand en todo momento e, incluso, aceptó varias de sus ideas para el guión. Una de ellas, la mas destacable, fue recuperar a Yoda, cuya presencia no estaba prevista en el film. Sin embargo, el director convenció a Lucas de que era vital para la historia que Luke regresara a Dagobah y recibiera una última lección del gran maestro Jedi.

Con mas tiempo, mas dinero y mejores medios, los de ILM lo tuvieron mas fácil a la hora de crear los efectos especiales para el film y mejorar aspectos en escenas como la batalla final en el espacio entre la flota rebelde, liderada por Lando Calrissian a bordo del Halcón Milenario, y la flota imperial. Lo mismo que en la batalla en Endor, donde tuvieron especial protagonismo los AT-ST, versión mas reducida y bípeda de los AT-AT de El Imperio Contraataca.

No obstante, aún hubo escenas que siguieron planteando un reto.

Una de ellas es la famosa persecución de motos speeders en Endor, una de las mas trepidantes de toda la saga. Para ello, a Dennis Muren se le ocurrió trasladarse al lugar donde se rodaría dicha escena y grabar con una steadycam el recorrido que hacían las motos. Las escenas se rodaron a un fotograma por segundo, así, al proyectarlas a 24 fotogramas por segundo, que es la velocidad habitual en cine, daba la sensación de una mayor velocidad. Después, para poder insertar en ellas las motos speeders y reproducir el movimiento de ellas, los técnicos utilizaron como referencia unas pequeñas reproducciones de los vehículos con muñecos de Barbie y Ken reemplazando a los actores. El resultado fue memorable.

Aquí os dejo la escena en cuestión:

La película se terminó y quedó lista para su estreno el 25 de mayo de 1983 y, como era de esperar, fue un enorme éxito de taquilla. En EEUU hizo 309 millones de dólares, superando a El Imperio Contraataca, aunque es la que menos ha recaudado a nivel mundial con solo 475 millones de dólares; aún así, para una película que costó 33 millones, esto no es tan mala cifra. En cuanto a premios, fue nominada a cinco oscars, aunque solo se llevó el de mejores efectos especiales.

Como las dos primeras, El Retorno del Jedi es una gran película, aunque también es la entrega mas floja de esta primera trilogía.

Por un lado, su épico cierre de la saga es magistral. La batalla de Endor, tanto la que se desarrolla dentro de la luna como la que se lleva a cabo en el espacio, es maravillosa y de lo mas espectacular, mientras que el enfrentamiento final entre Luke y Vader –con este último redimiéndose y volviéndose contra el emperador, conviritiéndose así en el elegido que destruiría a los Sith y traería el equilibrio a la galaxia que se creyó que era antes de su caída en el lado oscuro –es un momento antológico. Pero, por el otro lado, el infantilismo que desprenden los ewoks –seres muy odiados por una parte de los fans –contrasta mucho con el tono épico del film y estropea el conjunto final.

Aún así es una película excelente y maravillosa y una muy buena forma de cerrar la saga. Además, nos ofrecía uno de los momentos mas eróticos de la saga gracias a Leia y su "indumentaria" como esclava sexual de Jabba el Hutt.


Os dejo con el trailer:




Continuará...

5 comentarios:

T-1000 dijo...

VAYA PASADA DE POST

AXA dijo...

Gracias. Aunque, todavía está sin terminar.

T-1000 dijo...

ojalá que con la venganza de los sith te explayes,me gustó mucho a mi..

AXA dijo...

Tranquilo, que todas caerán.

Jose Maria Mera dijo...

axa no te olvides de poner tu tercer premio aqui, no sabia de este blog supongo que se debe a que siempre vengo con prisa,por cierto es muy bueno, lo que pasa que sinceramente el que entre en el no puede venir con prisas, pero muy bien redactado,bueno pues eso que colgarle tambien el merecido premio,chooooooo